Estas fotos incógnitas de Hachiko esperando a su dueño te conmoverán

El perro más fiel de la historia como nunca lo habías visto.

Hachiko es uno de los perros más conocidos del mundo. Es un símbolo de lealtad y amor eterno, que se convirtió en un ícono no solo en su nativo Japón sino en todo el mundo.

El famoso perro de raza Akita nació en el otoño de 1923 en una granja en Odate, Japón. Un año después, Hachiko fue adoptado por un profesor, Hidesaburo Ueno, quien lo llevó a Tokio a vivir.

Ueno era un profesor en el departamento de agricultura de la Universidad Imperial de Tokio. Todos los días el profesor tomaba el tren a su trabajo acompañado de su fiel compañero Hachiko.

Al final del día, Hachiko salía de su casa e iba a esperar a su dueño de regreso en la estación de Shibuya. Hachiko y el profesor Ueno entablaron una hermosa y eterna amistad.

Lamentablemente, el 21 de mayo de 1925, Hidesaburo Ueno no regresó a la estación. Hachiko esperó pacientemente a su dueño todos los días en la misma estación. Esto lo hizo durante nueve años, nueve meses y 15 días.

Evidentemente, las personas que transitaban diariamente la estación notaban a Hachiko. Muchos de ellos habían visto que el perro esperaba a su amigo y caminaban juntos de regreso a casa desde la estación.

El 4 de octubre de 1932 un artículo sobre Hachiko fue publicado, después de eso, el perro fiel ganó atención nacional y la gente comenzó a llevarle comida y premios.

Uno de los estudiantes del profesor Hidesaburo fue quien escribió el artículo en el periódico local. El joven estaba escribiendo una tesis sobre la raza de perros Akita y al ver a uno de ellos en la estación siguió a Hachiko a su casa. Ahí, Kazaboro Kobayashi, el jardinero del difunto profesor le contó la historia de Hachiko, quien además era uno de los 30 Akitas de raza pura que seguían viviendo en Japón.

Los japoneses quedaron profundamente impresionados y conmovidos por el eterno amor y lealtad de Hachiko. El perro se convirtió en el principal ejemplo de lealtad familiar en todo el país, los maestros y los padres le enseñaban estos valores a los niños.

En 1934, Hachiko fue inmortalizado en forma de una estatua de bronce que se colocó en la entrada de la estación de Shibuya.

Tristemente, después de esperar el regreso de su dueño durante casi una década, Hachiko murió el 8 de marzo de 1935. En ese momento, tenía 11 años. En 2011 científicos pudieron determinar finalmente la causa de la muerte de Hachiko, aparentemente, el perro tenía cáncer terminal.

Sus restos fueron incinerados y sus cenizas fueron enterradas en el cementerio de Aoyama, Minato, Tokio. El perro fiel fue colocado junto a la tumba de su amado amigo, Hidesaburo Ueno, para descansar juntos por siempre. El pelaje de Hachiko se conservó y aparece en exhibición permanente en el Museo Nacional de Ciencia de Japón.

Hachiko pasó a la historia como el perro más fiel y su nombre siempre será recordado. 

Gracias a nuestros amigos de Nation por la redacción original de esta nota. 

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